Votamos sonrisas, no estadistas.

El militante me entrega un volante, del partido por el cual siento simpatía, lo recibo y se lo agradezco, lo comienzo a leer, es de un candidato a Senador.

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Simpático diseño, atractivo, no voy a nombrar al político en cuestión, ni su partido, no importa,  ésto supera la crítica a él, es una crítica hacia “nosotros” no hacia “ellos” (por que en primera instancia debería ser “nosotros” ¿No?

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Doy vuelta el panfleto, esperando encontrarme con información que apele a mi inteligencia y expectativas de lo que un aspirante a SENADOR DE LA NACIÓN me propone para que le de MI VALIOSO VOTO, y comienzo a leerlo con –creo– la data fundamental para convencerme que a él es a quien quiero representando mis intereses y que va a hacer él con mi voto en el congreso:

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Mientras lo leo ahora sé cual es su sobrenombre, o sea, como le dicen “sus amigotes” del barrio.

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Ahora ya sé donde nació y se crió.

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Ahora ya sé cuantos hijos tiene y cuanto los quiere.

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Ahora ya sé que le gusta el fútbol, que posición ocupa en la cancha y que días juega también.

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Ahora ya sé que trabaja “…con gente que se levanta a la mañana y se acuesta a la noche…” (Textual) No vaya a ser que sea a la inversa, no?

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Ahora ya sé que también de que equipo de fútbol es y de cual su jefe político.

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Ahora ya sé que quiere ser senador para representarme mejor… ¿Mejor que quién? ¿Como lo hará? Lógico, intrigado sigo leyendo para enterarme…

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Pero no, se acabó el panfleto.

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Lo único que no sé, es para que quiere estar 4 6 años en el Senado y QUE hará durante esos años.

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Insisto, esto no es una crítica ni a ese candidato, ni a su partido, ni a su agencia de publicidad, por que ese panfleto, es parte de una campaña política diseñada por expertos publicistas, politólogos, psiscólogos y sociólogos, que llegaron a la conclusión, que somos idiotas, que no leemos, que necesitamos identificarnos con el candidato, que tiene que generar empatía, para que sintamos que “él” es parte del “nosotros”Que tiene que parecer simpático, pícaro pero no chanta, serio pero no solemne y un montón de otros ítems, que no incluyen ni Capacidad ni conocimientos legislativos ni técnicos. Total… ¿Para eso son los asesores no? 😉

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Y éstos profesionales consideraron ACERTADAMENTE que éste panfleto es potencialmente útil para captar un voto, para convencer a un votante que sabe leer y escribir, que “x” merece ir al Senado, por ser de River, Cruzeiro, o por que quiere mucho a sus hijos. ¿Te das cuenta?

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Pero también llegaron a la conclusión que la gran mayoría de nosotros no quiere ni le interesa ni tiene tiempo de leer propuestas, posibles proyectos de ley o resúmenes de para que es que quiere entrar en el Senado de La Nación.

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Las elecciones en nuestra joven democracia no son mas que un “Beauty contest” votamos actores, no estadistas.

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Botamos nuestros votos…. A la basura

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